Juanita Fantasma

Magdalena Helguera

Autora: Magdalena Helguera

Título: Juanita Fantasma

Editorial La Casa del Arbol

ISBN: 978-9974-96-944-5/2010

80 p

Magdalena Helguera nació en Montevideo el 30 de enero de 1960. Es maestra, licenciada en Letras. Ha publicado libros de narrativa para niños y adolescentes. También escribe teatro. Ha recibido numerosos premios, entre ellos el Bartolomé Hidalgo en el 2003. El Ministerio de Educación y Cultura la ha distinguido en muchas ocasiones.

 

Juanita Fantasma es una novela corta narrada en dieciocho capítulos. Juanita es una pequeña fantasma que se encuentra un día sola, “con sus lentes de sol, su valijita verde y su cuerpo de sábana todo arrugado”, en “una enorme ciudad desconocida”. No se sabe si llegó de París “y sería bisnieta o tataranieta del famosísimo Fantasma de la Ópera” o si viajó por error desde Tacuarembó (para los uruguayos, lugar de nacimiento de Gardel) “dormida en la carpeta de apuntes de un estudiante”.

Lo cierto es que Juanita necesita una vivienda, un “lugar oscuro y misterioso” donde poder “hacer sus fantasmadas con tranquilidad”, a cuya búsqueda dedicará poco más de la mitad de la novela. Su propósito la lleva a vivir aventuras divertidas o peligrosas, que son narradas con humor y agilidad, y con el excelente manejo del lenguaje que ha sido destacado en numerosas ocasiones en la obra de la autora. En el trayecto recorre volando la ciudad y sus alrededores y conoce nuevos amigos, entre los que hay niños, fantasmas y un perro.

Como es tan pequeña, al comienzo intenta instalarse en algunos lugares que resultan ser bastante incómodos: un pozo de la calle, una lata de atún, el bolsillo de la mochila de una nena y un nido de gorrión vacío. Cuando cree haber encontrado la casa ideal –viejísima, lúgubre, “de paredes descascaradas y techo (…) con más huecos que una dentadura de seis años” y un cartel que dice “¡No entrar! ¡Peligro de derrumbe!”–, resulta estar habitada por muchos otros fantasmas que han tenido la misma idea antes que ella. La mayoría intenta echarla porque “había fantasmas durmiendo hasta en el tacho de la basura y no estaban dispuestos a recibir ni uno más”, pero una “fantasma con cara de abuela” la defiende y los demás aceptan dejarla quedar si logra encontrar un lugarcito vacío. Juanita descubre que puede “ubicarse cómodamente en la jabonera del baño, colgando su valijita verde de la canilla del agua fría”, y allí vive feliz una temporada. El problema es que todos los fantasmas adultos de la casa quieren educarla, cada uno a su manera. “Ya se sabe lo molestos que pueden ponerse los mayores cuando quieren tanto, tanto a los chicos, que se pasan haciendo cosas ‘por su bien’”, reflexiona la narradora.