El infinito es sólo una forma de hablar

Horacio Verzi

Autor: Horacio Verzi

Título: El infinito es sólo una forma de hablar

Género: Novela

ISBN: 978-9974-8302—6-4/2011

Editorial: Yaugurú

520 p

Horacio Verzi es licenciado en Letras y profesor de Teoría Gramatical y Literatura Universal en Punta del Este, Uruguay. Ha sido periodista cultural y editor. Vivió varios años en Cuba y trabajó en Casa de las Américas.

Hacia fines de 1941 y principos del 42, en Petrópolis, Brasil, una joven psiquiatra, aplicando hipnosis de sesgo junguiano, realiza una investigación sobre un extraño paciente que presenta pérdida total de memoria y lectoescritura. Bajo ese estado alterado de conciencia este insólito “paciente” realiza cuatro narraciones, ubicadas en cuatro períodos históricos: durante la “ascensión” de Jenofonte y los Diez Mil luego de la batalla de Cunaxa, durante la visita de Alejandro Magno al templo de Amón en Siwa y la fundación de Alejandría, durante los años previos al Concilio de Nicea en Alejandría, tiempos de efervescencia teológica y persecuciones, y finalmente en los días previos y posteriores a la quema de Giordano Bruno en Roma. Se perfila un enigma a partir de esta situación, y algunos colegas y amigos de la psiquiatra (entre ellos se encuentra Stefan Zweig) la alertan en cuanto a que este “paciente” podría ser un simulador, un farsante. Lo sorprendente es que las fabulaciones que realiza tienen, además de una base real, una intención revisionista de momentos cruciales en la cultura de Occidente, que sólo una persona con instrucción refinada podría hacer.

El encuentro de todas esas historias de marcada perspectiva crítica, narradas por diferentes voces (voces dentro de otras voces, siempre en primera persona), se dilucida en los últimos capítulos.En esos ejes narrativos aparecen figuras históricas (Jenofonte, Aristóteles, Ptolomeo, Alejandro Magno, Arrio, Pacomio, Giordano Bruno, Stefan Zweig, etc.) que alternan con otros de absoluta ficción, pero que tienen en común la preocupación por discernir verdades y mentiras en la peripecia personal y en la historia.

La relación de esos hechos se logra gracias a que el viudo de la psiquiatra conserva algunas transcripciones de aquellas sesiones y se las da a leer a dos amigos, recreándoles además las circunstancias de los años 41 y 42, cargadas de emotividad y subjetivismo en la percepción de los hechos.

La novela transita por una incierta franja entre el realismo, la novela histórica y la literatura fantástica. El lector arma la resolución del enigma y su posible proyección.

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